El parto fue acompañado por el personal Hospital Dr. Antonio Tirado Lanas junto a la
Meyka de la comunidad Kaikama Tatul Guayaquil de Monte Patria y autoridad ancestral de
salud del Consejo Kakano de Limarí, María Angélica Araya, quien guio el nacimiento de
Eloísa, hija de Katherine Barraza, perteneciente a la Comunidad Diaguita Alkasi Kaylla de
Ovalle.
Durante el proceso de parto hubo oraciones, cantos y el uso de instrumentos musicales
diaguitas. Eloísa, fue recibida con un baño de aguas de hierbas de manos de la Meyka,
quien además participó del corte del cordón umbilical.
La sanadora diaguita, señaló que “creo que ha sido bueno para todos, para que cambien la
perspectiva de ver cómo se atiende un parto con una meyka. Me siento satisfecha porque
salió todo bien, la bebé sanita y su mamá quedó bien. Es muy importante para mí dar vida”.
Sabiduría ancestral
En esta práctica, se llevan a cabo rituales propios de esta cultura diaguita, como el
acompañamiento espiritual y el uso de hierbas medicinales. La autoridad ancestral comentó
que “primeramente se recibe al bebé santiguándolo con la sangre del parto, junto a la mamá
y al papá. Se deja la placenta y no se corta el cordón umbilical por lo menos en una hora.
Después se baña al bebé con agüitas de hierbas, que sirven para protegerlo del mal de ojo,
curar la piel y mantenerlo sano”.
María Angélica Araya, agregó que este acercamiento entre el Hospital y la medicina
ancestral contribuye a visibilizar las tradiciones de la cultura del pueblo diaguita.
Hospital amigo
Desde el hospital, la experiencia fue valorada como un avance hacia un modelo de salud
intercultural, trabajo que se ha estado llevando a cabo de la mano y con la asesoría de la
mesa de pueblos originarios, instancia en la que participan representantes de distintas
comunidades indígenas de la provincia.
El director del Hospital de Ovalle, Leopoldo Oyaneder, destacó que “incorporar la visión
del pueblo diaguita en un proceso tan significativo como el nacimiento, fortalece el vínculo
de las comunidades con nuestro hospital y el sistema de salud”.
La referente del Programa Especial de Salud y Pueblos Indígenas del recinto de salud,
Carolina Rojas, destacó que esta atención abre el camino para nuevas prácticas. “Esta
primera experiencia nos da una buena mirada de cómo tenemos que hacerlo en adelante”,
comentó.
La profesional dijo que “en esta oportunidad fue la misma mamá quien solicitó ser
acompañada por la Meyka y, como hospital, hicimos todos los esfuerzos para que ella
pudiera vivir su parto, tal como ella quería. En la unidad de partos ella pudo recibir
aromaterapia, utilizar guateros de semilla, climatizar la sala, moverse libremente y, lo más
importante, decidir la posición en la que deseaba parir”.
Por su parte, la matrona Danitza Montiel, quien estuvo a cargo de la atención clínica,
destacó la riqueza de la experiencia conjunta subrayando que “fue un trabajo en equipo,
donde aprendimos mutuamente. Logramos unir la medicina con la sabiduría ancestral,
siempre priorizando la seguridad y el bienestar de madre e hija”, concluyó.












